Hasta hace relativamente poco tiempo, toda la producción de trufa era natural, de la que se recolectaba en los montes.
Pero, hoy por hoy, se han puesto en marcha técnicas de micorrización y cultivo que permiten obtener buenas producciones, siempre que se cumplan los requisitos mínimos:
- Tener plantas de calidad.
- Suelo y clima adecuados.
- Cuidados de la plantación.
El cultivo de trufas y en especial de trufa negra es la opción más rentable en las zonas de media montaña aptas para su desarrollo, mostrando unas perspectivas presentes y futuras, importantes ante un mercado creciente a nivel mundial. El cultivo se realiza mediante la plantación de encinas o carrascas, robles, avellanos y coscojas inoculados con el hongo.

El cultivo de la trufa negra puede suponer para el mundo rural una importante fuente de riqueza en las zonas aptas para su desarrollo, convirtiéndose en una actividad complementaria a las actividades agrícolas tradicionales.
La evolución histórica de los mercados nos muestra un descenso de la producción silvestre y un aumento de la demanda de trufa. El hecho que sea un producto muy apreciado gastronómicamente, hace que sea muy valorado económicamente y que su cultivo sea muy rentable.
Las producciones en plantaciones con sistemas de riego se sitúan entre los 10 y los 50 kg./ha./año, generando un Flujo de Caja Anual Equivalente medio de 2.691 €/ha.
Fotos: Luis Blesa
